lunes, 9 de noviembre de 2009

La garua despeina pajaritos...



Quisiera escribir como tú – Le dijo la Extraña. …Cómo yo? Preguntó el Extraño mientras tomaba su café sin azúcar e iba mirando de reojo a las personas que pasaban a lado de ellos… Así es, como tú, no sabes lo que es leer algo tan hermoso y que me hace sentir tan identificada cada semana… Se lo dijo con una sonrisa que tenía algo de tristeza, esa misma tristeza que el Extraño percibió lejanamente la primera vez que la vio …Gracias por eso pero exageras, además te diría que no necesitas ser como yo al hacerlo, es muy difícil a veces, a veces pesa como esa tristeza que tienes en cada sonrisa… Ambos se quedan en silencio, como si lo que acabara de decir el Extraño fuera un golpe suave a la realidad, como si en el fondo no quisiera que todo fuera cariño entre ellos…

…Sabes? A veces siento que eres un maldito arrogante adivino y otras veces siento que sólo eres un despistado con suerte… El Extraño al escuchar eso prendió el cigarrillo que no había fumando hacia muchísimos días y mirándola a los ojos le dijo… A veces me pregunto lo mismo, pero sólo a veces… La Extraña se rió como si en el fondo esa respuesta hubiera sido lo contrario a lo que debió el Extraño responder, movió sus manos con un poco de ansiedad y el Extraño al darse cuenta de eso, cambió de rostro y levantó una mano para dibujarle un círculo en el aire que la Extraña miraba con sorpresa …Esto que acabo de hacer significa que siempre todo es así, todo vuelve al mismo sitio, todo da vueltas, todo es una repetición constante, hasta el mismo cariño, yo sólo soy una vuelta infinita de mí mismo hace años y tú eres una vuelta a lo que serás después, así que es mejor a veces sólo ser un despistado con suerte y mas cuando es invierno, porque en invierno se ven las cosas mas claras… Ella se rió levemente mientras echaba su cuerpo hacia el espaldar de la silla como si lo que acabara de decir el Extraño hubiera sido el punto final de la conversación, sin embargo en el cielo la garúa comenzó a caer y mientras los dos alzaban su cabeza para percibir esos puntitos que caían, la Extraña decidió que no dejaría poner punto final a nada, que otra vez ese Extraño no la iba a dejar callada como tantas otras veces en ese mismo café lo había hecho y por eso decidió apoyar sus brazos en la mesa y acercarse a él mirándolo tan fijamente que él sintió por un momento que esa noche seria tan larga que alguno de los dos saldría herido… Ojala fuera yo… pensó el Extraño como queriendo que nunca nada le pase a ella, porque en realidad una pena siempre arrastra otra pena y no sé por qué conmigo la tristeza se siente como un imán y lo único que me queda es reírme de vez en cuando y pensar tantas cosas cuando debería decir algo…

…Qué sucede? Preguntó el Extraño respondiéndole la mirada a ella que lo desafiaba como diciéndole que había un segundo round …Dime que me enseñaras a escribir como tú, dímelo!!!... Le dijo la Extraña como queriendo convencerse de muchas cosas que él sabia perfectamente porque hace años también se había sentido así. …Siempre quise enseñar a escribir, pero mejor dime lo que en verdad quieres decirme, porque podemos quedarnos así mirándonos hasta que nos ahoguemos completamente… Diablos… dijo la Extraña como si lo que acabara de decir desencadenara otras palabras que querían salirse de su boca, como si la verdad fuera un punto de vista inútil en ese momento. El Extraño inclinó levemente su cabeza a lado derecho y jugando con sus manos le dijo… Yo de niño siempre creí que las cosas eran blancas y negras, que había sólo un derecho y un izquierdo, que la felicidad sólo era felicidad y la tristeza sólo tristeza, hasta que me di cuenta que estaba completamente equivocado, que en la vida hay escalas, niveles y grados… hay colores grises y hay un medio, que la tristeza tiene algo de felicidad y viceversa, fue ahí que me di de pronto con los recuerdos y los círculos, fue como llegar a una pared inmensa y saber que no era la única pared en la que podía cruzar, por eso es que no creo en el infinito, ni en tantas otras cosas…

La Extraña tembló un poco el rostro y puso un semblante que como diría el Extraño era gris, sin embargo ella no estaba dispuesta otra vez a quedarse callada y trató de decir algo pero sólo pudo decir nuevamente… Diablos… Fue ahí que bajó la mirada como si de pronto se hubiera cansado y en ese instante él la quiso como nunca la hubiera querido, trató de tocarla pero su mano se detuvo a medio camino, en el fondo tenia miedo de romper el instante tan hermoso que se había creado en ese momento, ya no valía la pena quererla tan tarde, no valía la pena decirle mas cosas y que ella dijera mil veces más… diablos diablos… Porque el Extraño sabia que hasta el amor nace de un gris y un medio, es por eso que esa soledad que sintió en ese momento hizo que escondiera sus manos debajo de la mesa antes de que trataran de tocarla y que el anochecer los sorprenda así de frágiles…

Mírame… le dijo a la Extraña mientras él sólo había inclinado su cabeza levemente hacia el lado de ella… Eres tan tierna que a veces me duele mirarte y porque soy así de estupido y arrogante adivino te contaré cuando fue la última vez que lloré… La Extraña se rió después de pasar sus manos por los ojos despeinando gotitas y se puso a escuchar la historia atentamente… Fue hace como diez años cuando…

Luego la garúa se detuvo así como ellos se despidieron en una esquina cuando ella partía en su taxi mirándolo desde la ventana aun con esa sonrisa que lo inquietaba.

Él se quedó parado mirando a todas las direcciones hacia dónde ir… Hay muchas maneras… Se dijo el Extraño sonriendo y se marchó yéndose por el camino más largo…

11 comentarios:

Estefanía dijo...

He vuelto a lugares que fueron parte de nuestro invierno...

Me encantó esta entrada
Abrazos!

Tefy.


p.d: Me fue bien en la sustentación, gracias por las felicitaciones :)

Jud dijo...

Tengo la seguridad de que de todos los caminos, seguramente, siempre vamos a escoger el más difícil. Tal vez al final sea el mejor, quién sabe. A veces me gustaría saber qué hubier pasado si... aunque de momento no es posible. Me encantó la historia, Andrés. A mi también me parece increíble cuando alguien escribe algo que yo no habría descrito mejor, haciéndome ver reflejada en cada frase, en cada línea... al fin y al cabo todos pasamos por cosas iguales...

Un saludo a través del oceano♥

Anónimo dijo...

hola extraño al leer la historia de los extraños por un momento quise ser la extraña!! pero yo soy otro tipo de extraña q nunk ira a un cafe contigo ni pasara ningun invierno!!
otra extraña:)

Anónimo dijo...

hola extraño al leer la historia de los extraños por un momento quise ser la extraña!! pero yo soy otro tipo de extraña q nunk ira a un cafe contigo ni pasara ningun invierno!!
otra extraña:)

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
andrés dijo...

Pues yo conicí muy bien a esa extraña como a otra extraña que era como una "fantasmita" y tampoco nunca tomamos café y solamente caminabamos...

Gracias por pasar de nuevo, siempre eres bienvenida

saludos

andrés

exiliada dijo...

el camino más largo.
la tristeza qe es como un imán.
la garúa divina qe no deja que el alma se nos seque.
todo eso, y sonriendo.

qerido amigo, tres fuertes abrazos y una sonrisa de regalo.

VeraLucia dijo...

leerte es un p l a c e r.

Thamara Elizabeth dijo...

Hace tiempo que no pasaba por acá

un saludo colega


cya!

●๋•alexia●๋• dijo...

tus escritos me encantan y te los he dicho millones de veces no pude escribir pues tu sabes ando ocupada de coneja jejeje (mentira), cuidate beso complices
te quiero montonazos complice y echo de menos nuestras largas conversaciones nocturnas..

eqis dijo...

que lindo.. y me ha dejado pensando en mil cosas
el camino más largo.. da mas tiempo para descifrar el momento vivido, tiempo para observar, ver si esta vez puedes sentirte parte de ellos, los que entran por tus ojos, y da tiempo a los que te esperan para olvidarte
El camino más largo.. para mí es
casi siempre el indicado, de hecho.
Extrañaba leerte
Cuidate!