domingo, 13 de diciembre de 2009

No es facíl sin sus manos...



Y Fernanda que seguía linda a pesar de los meses que pasaron y de las cartas que se perdieron para no incomodar a nadie, seguía con esa misma forma de ser y con esos ojos marrones que a él le hicieron olvidar por un momento a Lucia que en el fondo para él era Lucy. Seguía intacta, como si todo fuera un círculo que sucede a otro circulo y ella se quedase a lado viendo como vuelan las mariposas negras. Él no podía creer que se encontraba en esa casa que no pisaba meses, mirándola de a poquitos para no ser muy sincero consigo mismo, intentando descifrar la situación previa y llegar a la conclusión que él en verdad aun no había llegado, intentando imaginarse que la de su lado no es más que una persona que no es y que para el bien de las cosas no estaba en ninguna parte, y que ya no joda tanto la cabeza que Fernanda no está y él menos en ese lugar...
Pero Fernanda aun seguía al otro extremo del sofá y a él sólo le quedaba recordar que ya la había olvidado, quizás era mejor simular algún gesto y charlar de las idioteces de siempre. Todo era muy confuso, ahora para él estaba Lucia y la quería como se quiere una tarde tranquilo que conduce a la felicidad, pero ahora estaba ahí, con una Fernanda que era la misma que la de hace un año, pero él no quería pensar o por lo menos se resistía a pensar en eso, Fernanda ya no estaba mas dentro de él y no hay porque darle vuelta a eso, no hay porque pensar, ni mirarla y decirle a la mente que se calle porque es estúpida y no sabe nada.
Había llegado a su casa para saludarla porque no la había visto hace meses y de pronto le dieron ganas de saber cómo estaba, de mirarla, de darse cuenta que... Pero seguía allí y por dentro no tenia la menor intención de irse, algo lo detenía, algo como una especie de cadena que no lo suelta, que no deja que coja sus cosas y se largue para siempre como alguna vez pensó. Ella conversaba de mil cosas que a él le parecía entretenido, siempre había sido así, siempre ella le había levantado su animo, su humor lo hacia feliz..., Feliz? Él se preguntaba y Lucia? Le sorprendió hablar de felicidad sin que Lucia no estuviese presente, le causo molestia y sentía como si él estuviera haciendo algo malo, pero Fernanda sigue en el mismo sitio con sus pies recogidos y moviendo sus manos que eran las más lindas que él había visto en su vida, también eso le incomodo, intentó no mirarla, pero eso era inútil, Fernanda para andrés era la parte incomoda de su vida, era la parte donde no existía Lucy ni ese año que él iba detestando cada vez más...

A veces los recuerdos son como hojas descoloridas que siempre se leen, son como el juego que de chiquito uno repite hasta incomodar al cansancio y quizás por eso andrés seguía allí, en medio de una casa que hace meses había borrado de su agenda, viendo su reloj y dándose cuenta que las dos horas que habían pasado, eran los quince minutos que en verdad habían pasado. Por qué? Era lo que más se preguntaba por dentro, Por qué? Si Fernanda, la hora, la casa y Lucia que se encuentra acostada leyendo las cartas que algún día yo le escribí, porque así es Lucia, siempre haciendo lo mismo y yo en esta casa a lado de alguien que es tan diferente a ella, que me olvidó y olvidé y carajo no es para estar deshaciendo cosas para formar otras, no es para pensar viendo que ella me habla y yo no dejo de mirar esos ojos color miel que me dice adiós abrasándome y no soltándome.
Había pasado más de un año, más de doce meses de siempre dormir pensando en Fernanda, de quererla y seguir queriéndola porque para él ella es única, porque la conoció un día en misa y él no deja de mirarla, no deja de darse cuenta que ella es diferente a las demás y que todo eso es tan extraño y por eso la observó por un momento y pasó de frente, volteó y la volvió a mirar sin saber qué era eso de voltear dos veces por la misma chica, físicamente no era diferente a muchas, pero andrés por más que buscase una explicaron a eso sólo encontraba que deseaba volver a voltear y ahora eso él lo recordaba mientras caminaba…Pero diablos sin querer ya había vuelto a tocar su timbre porque se dio cuenta que llevaba la foto de Fernanda en su mochila y se da cuenta que ese timbre no ha cambiado en nada y él que sigue maldiciendo recuerdos estúpidos y alguien por el intercomunicador dice Alo, quién es? Y él solo quiere decir que no es nadie, pero esa voz es insistente y como que eso se parece a un recuerdo que ya tuvo, y se odió por seguir formando mas imágenes sin previo aviso, así que responde: Hola soy andrés., Ella le abre la puerta y él con cada paso que da se siente el ser más débil del mundo, encuentra a Fernanda que en su sofá le hace una señal para que pase, andrés entra y se sienta a lado de ella mientras le va preguntando algo de su vida que él perdió y ella comprende perfectamente que los meses no borran nada, mientras que andrés no puede dejar de mirarla y de pensar en Lucia y se le viene a la mente esa frase que dice: Que no todo lo que se ama es el amor, y él maldice saber ese tipo de cosas que no ayudan para nada en estos casos. Así pasan las horas y se reían, recordaban, se pusieron tristes, había sido un año sin saber casi nada, y la ingratitud como que es una manera de querer, es crear el olvido que no existe, y las eternidades que nunca son eternas pero que duran mucho.
andrés y Fernanda, Fernanda y andrés, son meses..., y él prefirió no mencionar a Lucia porque la quería tanto que no era necesario, porque en el fondo no es justo, hasta que Fernanda inoportuna le dice que alguien la quiere tanto como alguna vez la quisieron, mientras que él va recordando eso del orgullo y la felicita, y le dice una que otra frase tan bonita que él sabia, y como que eso también se parece a un recuerdo que ya tuvo y a Dios como que le gusta las repeticiones y andrés que la mira y siente que las eternidades se murieron, pero ella estaba feliz, y eso a él también lo puso feliz, porque era la felicidad que se tiene por terminar de romper algo que ya esta deshecho, ya no tenia esperanza y quizás eso es el tipo de felicidad que se quiere para el olvido que no existe, ahora si ya no la vería, seria muy incomodo, quizás se le escaparía alguna llamada, porque el amor hace que actuemos estúpidamente, pero seria una llamada de cinco minutos para que a la siguiente sea de cuatro y después de tres, y así cuando los minutos se hayan borrado, aquello que estaba roto también esté barrido y Fernanda solo seria una marca en un papel o un nombre del libro que a él tanto le gustó leer, así ella se despeina y él se da cuenta que mejor llama a Lucia para estar en el sofá de siempre, así él se tenga que morir por ella, eso seria una linda manera de quererla mucho, porque después el silencio viene y hará la otra parte, así que es mejor que se despida, no sin antes diciéndole que siempre sea feliz porque eso es orgullo y él lo sabia tan bien, eso es salvarse y salir ileso un ratito mientras por dentro duele el que todo este roto, así que la mira y mira su reloj y le dice que ya es tarde y Que los otoños son así de crueles... diablos otro recuerdo que se cae sin avisar, es mejor largarse de una vez antes que...

Se escucha un silencio casi tan triste como los de aquellos otoños, ellos se quedan mirándose, mientras él se levanta y le da un beso en la mejilla, ella lo acompaña a la puerta con pasos muy lentos, se vuelven a mirar, ella cierra su puerta mientras él sigue bajando por las escaleras, diciendo que será la ultima vez y que la culpa de todo lo tenia su foto que nunca se le cayó de la mochila a pesar que él la tiro miles de veces...

10 comentarios:

NeO dijo...

me gusta este escrito... es rapido, sin pausa, melodioso...

estoy q me cago de sueño.. pero no podia dejar de leerlo...

el olvido no se da, aunq no podamos evocar los recuerdos estan alli, vividos es la parte mas profunda de nuestra memoria como fantasmas... lo q podemos lograr es q estos fantasmas nos dejen de atemorizar, y esan solo espectros diáfanos que pululan por nuestro subconciente rogando tener la importancia q alguna vez tuvieron, pero q jamas volveran a tener...

eso es lo q se puede lograr...

Pequitas dijo...

triste, detallista, triste

me recordaste a Cortázar
:O

BEATRIZ dijo...

Ay esas presencias obsesivas caramba, me sente en el sillón a hacer renegar a ese caballero que no quiere estas con Fernanda.

Muy buen ritmo Andrés, seguimos leyendonos.

VeraLucia dijo...

tengo historias en los que los minutos tambien se borraron pero que los deshechos rotos se fueron volando y estan en el aire, como barrer el aire?
.... yo solo....yo solo no dejo de respirar.

para variar ADORE perderme en tus historias y robarme algo de tus emociones.

Un abrazo muy pero muy fuerte.

Thamara Elizabeth dijo...

Chorizo... así por ser, creo que mejoras tenía un no sé que, justo y preciso y me gusta así.



Muacks!

Nice dijo...

hola Andrés bueno tu escrito... gracias por pasar a mi blog, sigue haciendolo; yo seguro seguiré leyendo el tuyo..
besos

Paula Olivieri dijo...

Buenísimo Andrés, me encanta como hilás una cosa con la otra y como las oraciones son extensas y entretenidas, tus textos tienen una cadencia tan particular que creo que podría reconocer tus escritos si los leyera en otra parte aunque no los firmaras.
Me encantan!
Besote :)

Sabina dijo...

La musica es ta en casi todas las cosas, esta en las palabras,esta en las sensaciones. En los colores. Hoy esta en esta pagina. un modo particualar de contar de describir, que al leerlo, te lleva la música a la mente, te acondiciona el espiritu con las palabras.
muchas gracias.

Saludos.

Sabina dijo...

La musica es ta en casi todas las cosas, esta en las palabras,esta en las sensaciones. En los colores. Hoy esta en esta pagina. un modo particualar de contar de describir, que al leerlo, te lleva la música a la mente, te acondiciona el espiritu con las palabras.
muchas gracias.

Saludos.

Jud dijo...

en el fondo es tierno.. ¿te dije ya alguna vez que me recuerdas mucho a los textos que me gusta leer? Por si no, te lo digo... por si sí te lo repito... y detrás de esas frases largas (tiernas, duras) a veces me encuentro a mi misma... es bonito leerte ♥